Notas sueltas ...

Tierra que te quiero…

Me levanto temprano con el cantar de las aves, pongo mis pies sobre la tierra húmeda por el sereno de la mañana y entre los árboles se cuelan los rayos de luz, que dan vida a todo lo que me rodea, empiezo a caminar entre verdes pastos y flores multicolores; a lo lejos el sonido de un arrollo llama mi atención y sediento me acerco para disfrutar de sus cristalinas y frescas aguas.

Con fuerzas y bien hidratado, emprendo mi camino de exploración, que me lleva a las montañas y a lo lejos, una columna de humo llama mi atención, por lo que corro con el viento para descubrir que la fuente del mismo, no es mas que un cúmulo de hojas secas que un humilde campesino quema, para eliminar de su jardín las molestas hojas; triste, mis lagrimas acidas salen y provocan la muerte de cultivos y cosechas que alimentaran a ricos y pobres.

Triste me digo a mi mismo que esto es solo un campesino que desconoce el daño que se hace, por lo que tomo rumbo a un pueblo cercano, el cual se anuncia con letreros luminosos, de todo tipo de productos que usan los humanos para hacer de sus vidas, algo mas cómodo y lujoso…  

A la verá, el mismo riachuelo del cual bebí, ahora esta turbio y con mal olor, lo que ha provocado que los verdes pastos y bellas flores se hallan cambiado por malezas y cercas de alambres…    Que esta pasando?

En mi caminar me topo con 2 niños que juegan a la guerra arrojándose pequeñas bolas de basura, que una a una han ido arrojando los conductores, que prefieren ver su entorno sucio, para mantener la “pulcritud” de sus vehículos…   Sin contar con el hecho de que por lujo o fantochearía, queremos siempre tener el carro mas grande y rápido que podamos comprar, sin ponernos a pensar que así mismo contamina…

Pero por que contaminamos? 

En una ocasión escuche “gracias a la gente que ensucia, los que limpian tienen trabajo”, esta forma tan pragmática de pensar no es conzona con la  realidad medio ambiental que estamos viviendo, por lo que nos hacemos ciegos ante la realidad de las cosas y es así como se sigue con la mala practica, dejando el agua correr a su antojo, mientras nos pasamos el jabón por el cuerpo o al cepillarnos los dientes.

Cosas tan sencillas como apagar la luz, el televisor, los abanicos y todo lo que no estemos usando, son pequeñas formas de contribuir, ya que si tu lo haces y enseñas a los tuyos a hacerlo, de seguro el mensaje se multiplicara y si  todos lo hacemos,  ahorrando de poco en poco,  hacemos mas.

Como tonto consuelo, solemos colocar los desperdicios en la basura, sean estos plásticos, químicos, orgánicos o reciclados, desasiéndonos de ella para evitar problemas, sin detenernos un segundo a pensar que estamos siendo parte del problema, ya que al llegar a vertedero, estos serán tapados con tierra, perdiendo así la oportunidad de que estos sean reciclados o aprovechados como materias primas, rellenos o decoración, como actualmente se esta haciendo.

Este caminar, no se detiene, pero día con día nos quejamos del calor, las inundaciones, los vientos huracanados, las cañerías tapadas, los huecos en las calles, los políticos y hasta de nosotros mismos, pero la verdad es que tampoco hacemos nada para mejorar nuestro medio ambiente.   Nos cuesta donar nuestro tiempo para hacer una obra comunitaria, nos cuesta recoger un papel o lo peor, nos da pena hacer algo por nuestra madre…  

Si, esa madre que te da de comer, beber y te permite respirar, esa madre que te deja tener bajo tus pies un suelo y techo en lugar seguro, ya que pudieras estar en un desierto o un pantano, pero como toda madre, ella es buena y nosotros como hijos, somos ingratos, desconsiderados, mal agradecidos y poco importa, somos malos hijos.

De tanto caminar, ya no queda mucho por descubrir, pero si mucho por cambiar y no es solo poner focos fluorescentes en casa, es también hacer un cambio de actitud, en donde pensemos primero 2 veces, antes de actuar en contra de nuestra propia madre.

Feliz día mí querida madre.

Abdiel Barranco C
Organizador
Club Eco Aventura